¿Mis dolores de rodilla pueden estar relacionados con mis problemas de mandibula? La oclusión dental, es decir, la forma en que los dientes superiores e inferiores encajan al morder, puede tener un impacto significativo en la postura y la salud de la columna vertebral. Aunque a primera vista parezcan sistemas independientes, la posición de los dientes y la alineación mandibular están estrechamente relacionadas con la biomecánica corporal y pueden generar problemas musculoesqueléticos, especialmente en la región cervical.
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¿Cómo influye la oclusión dental en la columna vertebral?
La mandíbula está conectada al cráneo a través de la articulación temporomandibular (ATM), y esta estructura tiene vínculos con la musculatura del cuello y la columna vertebral. Cuando la oclusión dental está alterada (por ejemplo, por bruxismo, mordida cruzada o una mala alineación dental), la musculatura cervical puede compensar esa desalineación, provocando tensiones musculares crónicas y modificaciones posturales.
Este patrón compensatorio puede extenderse hacia la columna vertebral, generando dolores en el cuello, hombros y espalda. Además, las compensaciones posturales pueden contribuir al desarrollo de escoliosis y otros desequilibrios estructurales.
El test de Meersseman: detectando la influencia dental en la postura
El test de Meersseman es una prueba sencilla que permite evaluar la influencia de la oclusión dental en el sistema musculoesquelético. Consiste en colocar pequeños algodones entre los dientes posteriores y observar si se produce una mejoría en la postura o en la sintomatología musculoesquelética. La separación de los dientes mediante los algodones puede aliviar la tensión mandibular y mostrar si el problema postural está relacionado con la mordida.
Esta prueba puede ser útil para identificar casos en los que una mala oclusión está influyendo en la musculatura cervical o la alineación corporal. Si el resultado es positivo, puede ser una indicación clara de que el tratamiento odontológico podría mejorar la sintomatología.
Adaptaciones ascendentes y descendentes
Es importante tener en cuenta que las influencias entre la oclusión dental y el sistema musculoesquelético pueden ser bidireccionales. Existen adaptaciones descendentes, en las que una disfunción mandibular o dental afecta la postura corporal, pero también adaptaciones ascendentes, en las que una alteración en la pisada, la posición de los pies o la pelvis puede repercutir en la alineación mandibular y modificar la oclusión.
Esta visión integrada del cuerpo humano refuerza la necesidad de un enfoque global del paciente. No siempre una maloclusión es la causa primaria del desequilibrio postural; en ocasiones, es una consecuencia de una adaptación a un problema estructural más bajo. Evaluar correctamente el origen del desequilibrio es clave para lograr un tratamiento efectivo y duradero.
Problemas asociados con una mala oclusión dental
- Dolores de cuello y espalda: La tensión en la musculatura cervical puede generar rigidez y dolor crónico en la parte superior de la columna.
- Migrañas y cefaleas tensionales: La compresión de los músculos suboccipitales y la mandíbula puede desencadenar dolores de cabeza recurrentes.
- Dolor de oído y tinnitus: Las alteraciones en la ATM pueden influir en la percepción auditiva y provocar acúfenos.
- Vértigo y mareos: El sistema vestibular puede verse afectado por la tensión en la musculatura cervical.
- Escoliosis: Los ajustes posturales crónicos debido a una mala alineación dental pueden influir en la curvatura de la columna.
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Un enfoque multidisciplinar: la colaboración entre quiroprácticos y odontólogos
Dado que los problemas de oclusión dental pueden repercutir directamente en la columna vertebral, es fundamental abordar el tratamiento de manera interdisciplinar. Los odontólogos y estomatólogos pueden realizar correcciones en la alineación dental mediante ortodoncia o férulas de descarga, mientras que los quiroprácticos pueden trabajar en la liberación de tensiones musculares y el realineamiento postural.
Este enfoque conjunto permite una recuperación más completa y eficaz, evitando que los problemas dentales desencadenen o agraven patologías musculoesqueléticas. Al abordar tanto el origen dental como las compensaciones estructurales, se consigue un mejor equilibrio postural y una reducción significativa de los síntomas.
Conclusión
Si sufres de dolores cervicales, migrañas o problemas posturales recurrentes, considera evaluar tu oclusión dental como parte del diagnóstico. Tener un problema de pisada o una basculación de la pelvis puede tener una relación con un problema de asimetría a nivel de la mordida. Colaborar con un equipo multidisciplinar que incluya a dentistas y quiroprácticos puede marcar la diferencia en el tratamiento y la prevención de estas dolencias o disfunciones.






